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Categoria: Collaboracions
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A Marce López Sirer en el 25 aniversario de su fallecimiento. Mi recuerdo.











 Hoy, 20 de Abril del 94, me esta persiguien­do inmisericorde el aleteo de la preocupación,el temible aleteo de la muerte,porque en verdad no se Marce,donde vas y seria mi deber saberlo.Por ello,ya de madrugada mi cabeza no deja de dar vueltas y mas vueltas,y mi espíritu no descansa,el aleteo del "quizás" puedo hacer mas por ti ,me persigue por doquiera vaya.

¿Donde esta mi capacidad de lucha que tu me enseñaste?

¿Donde esta mi capacidad de sufrimiento que tu me insuflaste?

¿Donde estoy?

Kristo, ¿que es de mi sin ti?

Es la nada, es la sensación del final de una vida, el final de una vivencia, el final de una experiencia,experiencia que fue continua a tu lado,aquellos enormes deseos de que llegase el Sábado para poder estar contigo,olvidándome de todo, pero siguiendo con egoísmo Tu camino,sin­tiendo que a tu lado mis flaquezas ya no eran tantas,mis temores eran menos,mis sufrimientos compartidos,mis alegrías y risas mas profun­das,mas abundantes, mas sanas. Tus consejos que siempre  escuche  pero que no siempre seguí.       ¡ Nuestra relación equivalente a Padre e Hijo!

No quiero que te vayas, te necesito conmigo ­pero te veo falto  de la salud necesaria para que sigas a mi lado .Te voy siguiendo en tu lenta agonía y agoni­zo al mismo tiempo  conti­go.

 DIOS ¿Porque TU cuando empezaba a disfru­tarte ? ¿Porque TU cuando vivíamos cada día más y mas juntos? ¿Porque TU cuando tanto y tanto hemos pasado? ¿Porque TU cuando nues­tra comprensión era todo uno? ¿PORQUÉ TU?.

¿ QUO VADIS ?

 Tuyo siempre,

 

Joan-Abril 1.994

 

   Nota: El 6 de Mayo del 94 inhalaste, allá en­tre las 20,30 y 21 horas, tus últimas bocanadas de aire, y estos últimos  y para mi trágicos momen­tos los pasamos sólos, cara a cara, como si tu mano dirigiera al Creador hacia tus más íntimos de­seos. No te vi sufrir, o al menos no fui cons­cien­te de ello, pero yo si sufrí ante la impo­tencia de no poder detener tu camino. Te supli­qué que no te marchases, pero tu final estaba escrito en Ti y en Kristo, un final que quizás sea para ti un nuevo comienzo y si asi fuese sólo me atrevo a pedirte que sigas siendo como eras. Sea donde sea que estés, conduceme hacia el mejor sende­ro, ilumina mi espíritu y dirigeme en hacer el bien, sin importarme como, tal y como tu lo hiciste. Que Dios te bendi­ga...

 Joan Sancho Calafat—Jusan