inici

Cap Vermell

Alborada


Alborada




Del Libro Casialgo de Marce Lopez Sirer





 ¿ Por qué duermes ?

¿ Por qué no miras ?

¿ Por qué no tienes los ojos abiertos al mundo que se despierta ?

¡ Duerme !. Descansa de tu noche pasada entre los búhos. Mis ojos miran por tus ojos bebiéndole a los cielos y a la tierra la gala de su hora grande.

Luego, al mirarte luego, te daré, en mis ojos, la embriaguez que bebí... ;

Cuando el aire está límpido y los olores primi­tivos del mundo le llegan a mi olfato desde la hierba y el pino, desde la rosa y la sal... Los mismos olores que percibió el hombre ancestral, desnudo y libre a la orilla de ríos y mares o encaramado a los riscos de los montes.. Cuando los sonidos vírgenes son, ahora mismo, aquellos mismos que, en el principio de los tiempos, oyeron los abuelos de todos los abuelos de los hombres. Los mismos sonidos que ellos oyeron los oigo ahora yo: rama, aire, ola...

Cuando el extremo de la vista, en toda la línea del horizonte, sobre un mar quieto; en la transparente solidez de un cristal de agua; al otro lado,... la ceja ceniza del mundo se diluye en claridades inciertas y se levanta difusa la faja violeta de plata y rosa, rojiza y grana y rojo, y escarlata... en la mágica fusión increíble de los colores que se traga, lentamente, las penumbras.


Una invasión de luz multicolor, se esparce poderosa, pertinaz, constante, inevitable, por los cielos y crea desde los negros y grises, los azules claros y los azules y añiles y los azules intensos y los amarillos y rosas de la aurora... hasta una luz única, irrepetible de sol...

Matrimonio de Sol y Tierra...

¡ Grandioso, glorioso ! acto sexual de los colores abrazados por la luz... en un ámbito de Universo...

Semen iris del Sol sobre la Tierra: macho y hembra de todos los tiempos, acostados vivos en el lecho de los cielos... : Tierra besada, acariciada, mimada, amada tierra...

Sol levantado vivo: Disco rojo, glorioso, fecundando de colores, de todos los colores, las grandes dimensiones del universo y... las pequeñas formas de las cosas diminutas: su milagro de verlas...

¡ Vida sacudida viva !.

...

El mundo se despereza. El mundo se despier­ta...

¡ Míralas !, las piedras mismas están despier­tas, y las plantas y los pájaros...

...

Saludo de gaviotas...

Y... las mínimas bestias desconocidas que se mueven al misterioso destino de vivir...

¡ Todo canto ! ¡Todo luz !

Mis ojos llenos. Llenos mis oídos. Mi olfato lleno. Lleno mi corazón de armonía...

En algún lugar, tendida flácida, abandonada, confiada y suelta: dormida, tu descansas.

Tu delgado cuerpo, tu pelo largo. Tus gracio­sas manos, caídas.

Tus brazos largos, tus piernas finas, tus muslos fuertes, tus pechos quietos.

Las venas azules bajo tu piel morena, laten suaves hasta los párpados grandes, que yo busco en el abanico frondoso de tus pestañas negras,... en silencio. Te veo absolutamente desnuda, formando parte de esta armonía que, el Universo y Tú, me regaláis este amanecer.

¡¡ Duerme, amor !!

Cuando despiertes, yo estaré contigo y te iré susurrando al oído todo lo que mis ojos han visto..

Deja que mi voz te acune. Deja que te mezca en mi abrazo. Deja que mi labio despierte de luz, tus ojos dormidos y amados.

                                                                            ***             

 
Compartido por Caty Martinez y Joan Sancho "Jusan"

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